Dicen los gurús de la tecnología que los blogs ya no son la última expresión de la vanguardia en Internet y que a pesar de que existen más de 80 millones de ellos, es un fenómeno que se encuentra en fase de enfermedad terminal.
Los argumentos de los que auguran la muerte del blog se centran en el exceso de basura que puede encontrarse en la blogosfera, entendiendo por basura la cantidad de publicidad encubierta, las opiniones copiadas de otras páginas, las noticias sin sustancia, opiniones sin interés y sobretodo las miles de bitácoras convertidas en granjas de enlaces cuyo único propósito es mejorar el posicionamiento en buscadores; también por la llegada de profesionales que escriben por dinero; la pérdida de influencia que en su día los blogs tuvieron sobre los resultados de Google; o la incorporación del formato blog a otros formatos como Twitter, Flickr o YouTube en plena era del multimedia.
Y para rematar la faena, los expertos no pasan por alto la retirada de la escena bloguera de algunos blogstars como Jason Calcanis, uno de los blogueros estrella de EEUU que decidió "jubilarse", restringiendo sus comunicaciones a un grupo limitado a 750 personas con los que se comunica mediante una boletín cuyo primer número anunciaba la "muerte oficial" del blogging.
Es evidente que el nacimiento del blog nació en base a unas necesidades y a una filosofía concreta, originando en su día un auténtico boom tecnológico. Seguramente después el tema se ha desbordado y ya hoy, entre los 80 millones de blogs que se supone hay en circulación, será poco el porcentaje de ellos que siga fiel a la filosofía original del mismo. Por otro lado, es obvio que las tendencias tecnológicas tienen los días contados ya que la propia evolución hace aparecer nuevas modas y desaparecer a otras.
Yo prefiero seguir pensando que el blog es una herramienta de comunicación que puede convivir y ser compatible con otras, que posiblemente evolucione sin necesidad de morir, y que como pasó con la prensa, al final sólo quedarán aquellos blogs de calidad que apuesten por el contenido propio y original, y no por el ruido o la basura.
Quizá el blog sólo quede en manos de aquellos a los que, como a mí, tan sólo nos gusta escribir, aunque para muchos, los blogs no sean más que la para-olimpíada de la literatura.
¡ Larga vida al Blog!!

Escribe un comentario